Queridos amig@s, como habéis podido comprobar cerré este blog hace unos meses porque hemos estado trabajando en un blog nuevo, más maduro y con una visión más completa y seria. Así que cerramos aquí la etapa de "solesenlosdedos", de ahora en adelante iré publicando asiduamente en mi nuevo blog de poesía, aquí os dejo la dirección del mismo:
http://www.isavic.dabreusmedia.com/
Gracias a tod@s por visitar y leer este blog durante todos estos años. Os espero en mi nuevo espacio que espero que disfrutéis de la misma manera que lo disfrutaré yo. Vamos hacia delante, queremos más y mejor ;)
Besos y sueños.
"... Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad".
(Javier Egea)
viernes, 22 de septiembre de 2017
lunes, 16 de enero de 2017
Mi vida en movimiento
Cual niña desnuda e indefensa me enfrento
A este anclaje que es mi vida en movimiento
Parar no puedo ni quebrantos quiero
En este nuevo vuelo que es énfasis del viento.
Mis huellas derretidas en un asfalto negro
Hielo de mis soledades impuestas, la despedida
De un pasado ciego, presente firme y entero
Luciérnagas escondidas en un mes de enero.
Los insatisfechos me miran con ojos de vuelta
Tarimas encendidas tienden hacia mí su fuego
Me observo las manos, ahora blancas y esbeltas
Que dan muerte al soberbio y fatuo ego.
Así, sin más equipaje que mi encaje de palabras
Mis costuras besadas y mi coraje inquebrantable,
Atesoro la luz en este mundo de hombres macabras
Rodeando tu cuerpo, lúcido, voraz e impecable.
domingo, 15 de enero de 2017
Vuelo firme
Vuelo firme, tocando suelo y cielo
dejándome llevar por tus alturas
construyendo
fuego de mi hielo
olvidando mis querencias espesuras.
Resiliente y transparente al duelo
como quien ha sudado y se exaspera
como quien ha limpiado de lodo el suelo
dejando fe ciega ante la espera.
He dibujado alto y claro tu silencio
el sonido de tu sexo me desespera
si descolgándome la pena encareciera…
del tiempo veloz y eterno te diferencio
Y entonces, soy yo al descubierto
en tu pecho ardiendo endulzándome la espera
rescatándome del suicidio incierto
de las horas que mi reloj exagera.
jueves, 12 de enero de 2017
Todo va a ir bien
- Todo irá bien-
Te decía con la cabeza
en tu ombligo
mientras jugabas con mi
pelo a ser rizo,
en miles de direcciones
distintas.
-Todo irá bien- Te decía…
Pero yo soy tan
distinta,
bien lo sabes amor, tu
lo has visto:
Soy capaz de ahogarme
en un vaso de agua
corriente,
y ser la única
superviviente
en mitad un mar
enfurecido.
Amor créeme,
me imaginaba con otra
gente,
despertándome cualquier
tarde de domingo
con flores en el pelo
sin estas ganas de
vencerme.
No te miento si te
digo
que me odio cuando
escribo,
cuando hago
canciones
para los que ya se han
ido,
cuando dejo de
caminar
sabiéndome consciente
de que
esperar(te)
es mi particular
manera
de ser cobarde.
Y el
tiempo
es
tan
lento
que es capaz de
asesinarme
cada fin de semana.
Será que
últimamente
me duelen los abrazos,
como si tuvieras en los
brazos
cristales rotos
en
mil
pedazos.
y quisieras hacerme
daño.
Me gustaría (te lo
confieso),
no estar aquí, tan
jodidamente perdida,
no echar de menos a mis
amigos
y cambiar la dirección
en la que miro
cuando no me gusta lo
que veo.
También sabrás,
amor,
que donde yo voy nadie
se queda,
(Los he visto echar
raíces
con calor de nido y
agua suficiente
para seguir estando
vivos).
Y yo no sé donde
esconderme
cuando todos
se
han
ido,
cuando mi madre no me
entiende
y mi hermano no se da
cuenta
de cuánto le necesito.
A veces me pasa
que ni la poesía más
urgente
es capaz de salvarme de
lo que nunca he sido,
o de lo que nunca
fui
capaz
de
ser.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Llegar a casa
"Ven a dormir conmigo:No haremos el amor, él nos hará"
(Julio Cortázar)
"Ella me daba la mano y no hacía falta mas.
Me alcanzaba para sentir que era bien acogido.
Mas que besarla, mas que acostarnos juntos,
mas que ninguna otra cosa,
ella me daba la mano
y eso era amor",
(Mario Benedetti)
-Si esta ciudad
se abre de piernas para mí -Le dije-
prometo no volver a ser jamás
una mujer triste-.
Y sucedió el invierno
ácido, frío, solitario;
calándome hasta el fondo
los dientes y los huesos.
A menudo despertaba asustada
abrazada a la nada, rodeada
de fantasmas invisibles que avanzaban
exiguos y cobardes hacia mi ventana.
Si me hubieras conocido entonces
no habrías sabido de mí.
(Los rotos no me dejaban ser
en ninguna parte).
-Si esta ciudad
se abre de piernas para mí -Le dije-
prometo no volver a ser jamás
una mujer triste-.
Y apareciste tú, con tu sonrisa de revista
tus cielos repletos de soles encontrados
mirándome como si supieras
que llegar a ti era llegar a casa.
Y llegaste tú, reconstruyendo
todas mis partes importantes
devolviéndome mis mundos azules
mis tesoros inmunes y libres.
He de confesarte que no soy la misma
desde aquella primera vez
en que decidiste no dormir para quedarte
besándome la espalda y el sexo,
sin cansarte, sin pararte, sin
preguntarme...
Cada caricia, cada mirada, cada beso
iban cosiéndome y limpiándome la sangre
Me lo diste todo y lo agarré sin fondo
Y te miré con los ojos de un Dios justo:
Fui valiente por ti, más valiente
de lo que nunca he sabido ser por nadie.
Rendirme contigo al frente, fue cambiar
el miedo
por la inevitable consecuencia de
amarte,
a ti que supiste verme desde el primer instante
que me devolviste los besos y el brillo
en los ojos y en la piel.
Y
Madrid… Amor mío…,
Se merecía un amor como éste.
Se merecía un amor
como el nuestro.
miércoles, 14 de octubre de 2015
La piel rota
Tengo la piel
en el lado opuesto de tu saliva,
el sexo en un suelo mojado
donde no hay salida,
donde no estás.
Mi memoria tiende a caerse,
como hojas que no pesan
que se secan en un otoño cualquiera,
como este.
El viento no sopla a favor
pero tampoco lo hace en contra,
ha dejado de soplar sin mas,
escondiendo su silbido melódico
en un lugar que no reconozco
que intuyo lejos de éste,
el mismo que ya no siento mío,
(creo que ya no es de nadie).
Mis alas sangran
como animales salvajes
que pelean en la noche
y amanecen en un lugar extraño
heridos y muertos de frío.
Mis alas, maltratadas
me preguntan:
Dónde iremos a parar
ahora que nadie nos espera.
Quién será capaz
de levantarnos del fondo,
de devolvernos las balas,
el vértigo y las ganas de echar a volar.
Quién vendrá esta vez
con la valía de convencernos
de que podemos hacerlo
una y otra vez
quizá mas...
Quién nos dirá que si,
abriendo los brazos como un niño
que vuelve a casa después del colegio,
hambriento de besos y de libertad.
Quién va a salvarnos ahora,
que sentimos que lo que hacemos
no nos basta.
Y yo, cansada del tedio
de la incertidumbre y de la tristeza
me pregunto:
Dónde están mis alas,
ahora que mis propios pasos
me han quebrado los pies
y me han cerrado la boca.
en el lado opuesto de tu saliva,
el sexo en un suelo mojado
donde no hay salida,
donde no estás.
Mi memoria tiende a caerse,
como hojas que no pesan
que se secan en un otoño cualquiera,
como este.
El viento no sopla a favor
pero tampoco lo hace en contra,
ha dejado de soplar sin mas,
escondiendo su silbido melódico
en un lugar que no reconozco
que intuyo lejos de éste,
el mismo que ya no siento mío,
(creo que ya no es de nadie).
Mis alas sangran
como animales salvajes
que pelean en la noche
y amanecen en un lugar extraño
heridos y muertos de frío.
Mis alas, maltratadas
me preguntan:
Dónde iremos a parar
ahora que nadie nos espera.
Quién será capaz
de levantarnos del fondo,
de devolvernos las balas,
el vértigo y las ganas de echar a volar.
Quién vendrá esta vez
con la valía de convencernos
de que podemos hacerlo
una y otra vez
quizá mas...
Quién nos dirá que si,
abriendo los brazos como un niño
que vuelve a casa después del colegio,
hambriento de besos y de libertad.
Quién va a salvarnos ahora,
que sentimos que lo que hacemos
no nos basta.
Y yo, cansada del tedio
de la incertidumbre y de la tristeza
me pregunto:
Dónde están mis alas,
ahora que mis propios pasos
me han quebrado los pies
y me han cerrado la boca.
jueves, 1 de octubre de 2015
Raros
Amo a aquellos
a los que casi todos
llaman raros,
porque me permiten respirar
en este mundo de normales.
Tengo nostalgia
de valientes,
de insensatos,
de gente corriente
sin miedo a los abrazos,
de labios imborrables
que de vez en cuando
digan la verdad.
a los que casi todos
llaman raros,
porque me permiten respirar
en este mundo de normales.
Tengo nostalgia
de valientes,
de insensatos,
de gente corriente
sin miedo a los abrazos,
de labios imborrables
que de vez en cuando
digan la verdad.
jueves, 6 de agosto de 2015
La vida por delante
Las cosas siguen
sin ser lo que
parecen
y créeme:
yo solo quiero verte
cantar.
Cada salto que dimos
lo dimos de verdad
y con eso me basta.
Puede que alguna
chica
alguna vez,
en algún lugar
te recuerde a mí,
quizá te mire con mis
ojos
justo después de
besarte,
o te pida que le
acaricies el pelo
algún día de lluvia, vencida.
Y en ese instante
espero que sonrías,
y recuerdes
que cada salto que
dimos
lo dimos de verdad,
y con eso te baste.
No será como tú
quieras;
pero espero que puedas cantar,
incluso cuando tengas
ganas de llorar.
No será como yo
quiera
pero vivo despierta,
alerta,
porque lo único
importante
es la vida,
Supongo que a estas
alturas
ya te habrás dado
cuenta.
Por eso canta,
no dejes de cantar
que yo sigo en la azotea
escuchándote
y a veces aunque no
lo sepas
canto contigo,
y estoy en paz.
Y lo único que
importa entonces,
es la vida.
martes, 13 de enero de 2015
Camino de vuelta
"Volver a uno mismo es el único camino de vuelta"
(Isa Vic)
(…) Como la palabra "siempre" que solo existe en la mente de quien piensa que el deseo puede cambiar la manera en que gira el mundo, nada es más efímero que la piel, que los ojos que se encuentran con su propio espejo, que las manos que buscan en la espalda de quienes aman, un bálsamo de plomo con terciopelo arraigado, perfecto para ser acariciado.
No saldrás vivo de allí, morirás de tanta luz y después, solo
serás capaz de ver en la oscuridad; como quien sale a la calle tras una batalla
recién ganada donde todos los demás han muerto, y la paz es un dulce recuerdo
de las noches de verano en tu barrio, cuando eras niño; un recuerdo que viene a
verte a esa hora canalla en que la almohada juega contigo al porvenir y te hace
creer que ahora solo queda por delante una carretera infinita de la que no
logras ver el final, repleta de cadáveres. Cadáveres entre los que sueles ver tu
cuerpo, más joven, mas terso… pero muerto, donde el niño que fuiste viene a por
ti con su grito atormentado de quien se siente abandonado; donde el joven que
fuiste, (aquel que abrió tanto los ojos que se quedó ciego), sigue ahí
intentando volver atrás, sabiendo que el pasado solo es un río que no vuelve,
un río en el que no te vas a volver a bañar jamás porque el agua ya ha cambiado,
y el futuro es apenas un flash en la retina, un abismo que cruje los huesos de
quienes piensan demasiado en él, o quizás sea el único lugar donde puedas
encontrar a ese tipo, al tipo que siempre quisiste ser.
Todo es posible.
Depende de los ojos con que decidas mirar.
(Gracias por las alas)
viernes, 5 de diciembre de 2014
Mas adentro
Es
demasiado tarde para tener miedo, perdona las horas pero no puedo dormir, no
quiero. Quiero gritar hasta quedarme completamente vacía, hasta que no pueda
más, hasta que la garganta me sangre y
los párpados se me cierren de puro agotamiento. Me hierve la sangre en las
venas; estoy tan llena de vida que a veces me siento inalcanzable; como si de
un solo salto pudiera subir al cielo y bajar a la vez; como si pudieras decirme
"si" a todas horas y yo fuera
capaz de corresponderte.
No quiero que me hables, dudo que me interese
cualquier cosa que me puedas decir en este preciso instante. Solo quiero cerrar
los ojos y sentir. Sentir cómo tus manos me recorren entera, quiero que lo
hagas como si nadie nos estuviera esperando fuera, como si los relojes se
hubieran parado, o mejor… como si nunca los hubieran inventado. Quiero que por
unos instantes, pienses que la vida es esto y te des por entero, que la pongas
en juego, que pelees conmigo hasta ver quién es capaz de besar más adentro, como si
quisiéramos quedarnos con una parte del otro en la lengua, en la piel, en el
sexo…, y que me ganes. Quiero que me erices cada centímetro de piel hasta que
duela, y que te des cuenta, que lo sientas, que bombees tanta sangre que pienses
que se te va a partir la piel; quiero sudarte hasta que no puedas más, hasta
que me supliques que pare, quiero que nuestro amor y su guerra sean tan
intensos… que corrernos a la vez sea lo de menos.
Quiero
planear todas las huidas que nos faltan, que vayamos a saltar como locos sobre
los charcos del parque después de una gran tormenta, y empaparnos; calarnos
hasta los huesos y terminar abrazados para no morirnos de frío. Quiero
trasnochar cada día y levantarme temprano para desayunar contigo. Quiero que me
mires cuando me cuelgo la eléctrica y
que te mueras de ganas, y que pienses que no puedes esperar…
Quiero llevarte a mi ciudad favorita,
que me cojas de la mano atravesando Plaza Nueva mientras muerdes mi gofre de
chocolate y le sacas la lengua a los niños de los hippies que venden pulseras
de cuero y poemas. Quiero hacerte llorar de risa, tirarme contigo al césped de
aquel parque repleto de patos que parecen sonreír a la gente que les echan
migas de pan, mientras el sol del mediodía nos quita la ropa y el miedo. Y solo levantarnos de allí para ir a tomar un café
sobre uno de esos pianos de La bohemia,
y hablarte de todo lo que ese lugar inspira…Y beber;
beber hasta que no sepamos andar aquella cerveza helada que sirve el
camarero más guapo de la ciudad.
Quiero
que vengas, que me elijas, que te quedes a mi
lado porque llevabas buscándome toda tu vida, porque sientas que por fin has
llegado. Quiero que cuentes a tus amigos que vuelves a sentirte vivo, como el
niño que fuiste cuando tirabas piedras a los tejados más altos de tu barrio y
siempre llegabas, y siempre eras capaz… Quiero
que cuando me hables lo hagas como si lo que me fueras a decir no lo hubieras
dicho nunca, quiero que cada vez sea la primera y que tengas la capacidad de
hacer magia: de reinventarte. Quiero que no entiendas nada de lo que te escribo,
y que me releas tantas veces que sueñes con encontrar las respuestas a todas
mis preguntas. Y que no lo consigas nunca.
Quiero
que destruyas tu armadura, que vengas tal y como eres, tan desnudo y tan
indómito que el mundo entero abra paso al verte llegar.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
No seré yo
No
seré yo
quien
te pise los pies cuando bailes,
quien
te haga cosquillas en el suelo,
quien
te diga “vístete” cuando llegues tarde.
No
seré yo quien guarde tu lado de la cama
cuando
llegues cansado del trabajo,
quien
juegue a dibujar constelaciones,
uniendo cada lunar de tu espalda
en
las siestas de verano.
No seré yo quien se ría contigo
con
las ansias de un niño
como
cuando tú te reías conmigo.
No
seré yo quien meta tu cabeza en su jersey
cuando
no entiendas nada,
cuando
sientas que el mundo se derrumba
y te
mueras por volver. Y te mueras…
por
volver a casa.
No
seré yo tu olor a primavera,
tu “te
quiero de papel”
tu “”te
echaré de menos”
en
mitad del aeropuerto…
No.
No
seré yo
tus
ganas constantes de volver.
tú
mes de abril,
tu
quince de mayo.
tu
plaza gigante repleta de gente.
Nadie
va a abrazarte
como
yo te abrazaba:
quedándose
en tus brazos después,
como
si fuera para siempre…
Diciéndote
“apriétame más”,
“apriétame…”
Nadie
va a recordar tu voz así:
Habitándote.
Nadie
va a mirarte con mis ojos:
Cegándose.
Nadie
va a hablarte de William Wallace,
de la
revolución que nadie hizo,
de
los hombres que aún buscan a la Maga
en
los cafés del puerto;
nadie
va a hablarte de los amarillos*
de
los ojos de agua, de los poemas
que se
escribieron en una estación de tren,
de aquel
cantautor medio loco
que
llora en mitad de sus conciertos
con
la guitarra sangrándole en las manos
y el
firmamento entero temblándole
en
los ojos.
Nadie
va a decirte todas las cosas
que yo
nunca te dije.
Todas
las cosas que ya nunca te diré.
Aunque
no lo sepas,
Aunque
te de igual.
Como por ejemplo
que te odio.
Que te
odio tanto
que a
veces pienso
que todavía te quiero.
* Los amarillos: habitantes de "El mundo amarillo" de Albert Espinosa; libro que me convenció de que creer es crear, al fin y al cabo tan solo están a una letra de distancia.
* Los amarillos: habitantes de "El mundo amarillo" de Albert Espinosa; libro que me convenció de que creer es crear, al fin y al cabo tan solo están a una letra de distancia.
jueves, 20 de marzo de 2014
Maneras de mirar con los ojos cambiados
A veces yo también me canso de la poesía,
de ver
poetas que no leen
y que
suben cada viernes a un escenario.
A
veces me canso de ser yo misma,
de encontrarme
a medias en otros ojos,
en
cuerpos indelebles en los que no me quedaré.
No sé
dónde está mi casa. Perdóname
si no
vuelvo a llamarte.
Nunca
es por ti mi tristeza,
ni
mis ganas constantes de huir.
Nunca
fue por ti mi colección de imposibles,
de
promesas sin cumplir.
Soy
el mismo error constante:
Adicta
al sentido de los vencidos
a los
ojos tristes que habitan ciudades como esta.
Experta
en hacerlo cuando no se puede.
Me
asusta parecerme a lo que un día odié.
Pero
me encantan tus rarezas, y que me digas
que
las mías son un pasaporte especial
que
no me parezco al resto de la gente.
Me
gusta que me sientas diferente
que
me acaricies el pelo cuando tengo ganas de llorar
que
me dejes tocarte cuando me canso de ser la de siempre,
cuando
necesito habitar en otra piel, en otro nombre.
A
veces no soporto el ruido de la gente
y me
quedo callada,
prefiero
que pienses que aún tengo cosas que contarte,
prefiero
que me sueltes aunque sepas que voy a estrellarme.
A
veces me gusta mantenerme a salvo
alejarme
por el simple hecho de volver
cuando
te echo de menos,
y
echar de menos ya no es como antes…
Perdóname,
si últimamente no entiendo de espejos
si
trato de convencerte de que todo sigue igual,
si
miro demasiado las agujas del tiempo.
Si
prefiero estar sola sabiendo que no vas a entenderlo.
A
veces me canso de perder(te)me
de
volver cada vez que quiero irme,
de
buscarte donde se que no voy a encontrarte.
Y a
veces me canso de tenerte en frente,
de
seguir escribiendo poemas en el tejado
de
querer volver a un lugar que ya no me pertenece,
de no
saber qué hacer con el futuro,
y con
un pasado que ya no existe.
A
veces no sé cómo explicarte
que
no quiero un hogar al que poder volver;
aunque
me muera, yo lo que quiero es quemarme.
En el
fondo lo sabes…
Me
gusta el incendio por el simple hecho de resucitar
justo
después de haber ardido
y
darme cuenta de que nada puede romperme,
que
somos verdaderamente irrompibles.
No
entiendo la normalidad de la gente corriente,
ni a
esos hombres que eligen a sus mujeres,
no
entiendo que se pueda elegir el fuego que ha de quemarte.
Si es
él el que siempre te elige,
siempre
es él el que viene a por ti,
sin
ni siquiera preguntarte qué es lo que quieres,
sin
dejarte más opción que la de arder.
Para
convertir tu casa en un cementerio más tarde,
y dejarte
solo, recogiendo tus propias cenizas,
para
que entiendas, que la única salida posible a un alma rota
es
resucitar con otra manera de mirar en los ojos,
es
resucitar, para dejar de ser lo que eras,
y empezar a ser lo que quieres ser.
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