"... Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad".

(Javier Egea)

lunes, 29 de julio de 2013

Las promesas no cuentan

                                                     "Si te mueves en dirección contraria a ti mismo, te partirás en dos"
                                                                                                                             Benjamín Prado.

       Las promesas no cuentan. Los silencios tampoco. ¿Cuántas veces te has sentido al otro lado de la vida? ¿Cuántas veces has sentido que no entiendes a la gente? ¿Cuántas veces te has preguntado por qué te pasan cosas que no te mereces? ¿Cuántas veces has visto llorar a las personas que mas quieres? ¿Cuántas veces te han hecho daño esas mismas personas? ¿Cuántas veces te has sentido solo en medio de mucha de gente? ¿Cuál es el precio que has tenido que pagar para ser quien eres? Ningún precio es demasiado alto si el camino eres tú, si las maneras son tus maneras, si te vas a dormir contigo y no con otro: los disfraces matan antes que las balas.

         Te contaría cómo ahora el ruido de mí misma me despierta por las mañanas, cómo me veo en todas partes sin necesidad de buscarme, cómo me he encontrado en mitad del desastre, cómo me han llevado hasta mí personas que he amado justo después de abandonarme, y entendí con el tiempo que sólo fueron señales. Te contaría cómo he pasado media vida creyendo estar conmigo y sin embargo no dejaba de abandonarme constantemente. Te contaría cómo han cambiado las cosas últimamente, que me siento como un ciego que ha despertado. Escuché los gritos en las aceras, las calles de madrugada no dejaban de gritarme: ¡Has de volver a estar contigo! ¡Has de despertar! Yo escuché a los guerreros de mi pecho vomitar de desesperación mientras me veían llorar una vez tras otra. He visto a mis amigos recogerme de la basura cuando estaba llena de abolladuras. He visto resucitar a más de un alma a base de canciones, he visto cómo la cerveza nos salva la vida y las confesiones.

         He teñido de mi sangre cada uno de los pasos que voy dando. Hay un espacio en el que habito, una parte de mí en el mundo, una parte del mundo en mí, a veces siento que somos la misma cosa.

         Y recuerda:


         Los disfraces matan antes que las balas.



miércoles, 12 de junio de 2013

Viajes


La música no deja ni un solo hueco sin llenar.
Es un personaje con todos los papeles posibles
pero sin disfraz. Es tu manera de ser y de volar,
te conviertes en un animal sin dueño en plena libertad.

Te quitas la camiseta y yo te miro desde fuera,
te cuelgas la guitarra y te conviertes en lluvia
y te dedicas a mojarme por todas partes…

Te dedicas a mostrarme todas las formas posibles
de sentir el mundo entre tus manos, de estar dentro
de la verdadera vida, de ser posible, de ser milagro
de saberte casi perfecto e intentar disimularlo.

Instinto animal bendito hoy, cuando después
de hacerme subir y jugar con las nubes
me mirabas haciéndome bajar de golpe para ver
qué te decían mis ojos después de ese viaje…

Porque cuando tu cantas yo viajo y no de cualquier forma,
cuando tu cantas yo viajo soñando…


… y volando.

jueves, 11 de abril de 2013

No dejes de hacerlo


“Todos somos magos,  pero nos hemos convertido en sapos porque no nos acordamos de que somos magos” -  

        
          
         Es un juego, nada más. No te lo tomes en serio porque te morderá. Se trata de reírse al fin y al cabo, de darse cuenta, de tener el valor suficiente para decir si y la consciencia precisa para decir no. Es sencillo aunque no lo parezca, aunque te escondas detrás de los cuadros de tu cuarto, pero no lo ves porque no dejas de dar vueltas, de envenenar tu cabeza con todo aquello que no necesitas para mantenerla a salvo y no caer en la cuenta de lo que de verdad te importa. Así mañana será mucho más fácil culpar a la suerte o al destino de lo que no hiciste, o de lo que nunca llegaste a ser.

         Sal.

         Sal de tu cabeza, de ti mismo, de la casa que llevas a cuestas habitada con inocuas mentiras que son verdades a medias y que no te llenan.

         Suelta.

         Suelta el miedo que a menudo te hiela, ya caíste demasiadas veces en la trampa, pisa la cobardía que además de miserable no tiene nada de guerrera.

         Prende.

         Prende la llama para permanecer despierto y para que los demás te vean, riega tu sangre con los que vinieron antes que tú, de ellos heredaste la sabia, ellos te alumbrarán cuando no veas.

         Deja.
        
         Deja de ser ese tipo acomodaticio que todos esperan que seas, procura tenerte en cuenta de ahora en adelante, que ya pesa demasiado el tiempo que perdiste intentando que la gente te entienda.

         Sueña.

         Sueña mucho y muy bueno, nunca dejes que nadie te diga: “Eso es imposible” “así no quiero que seas” o “no serás capaz”, porque los que ponen trabas a tus sueños, llenan de trabas los suyos y serán los que mañana vivan en la excusa (frustrante) constante de: “No encontré el momento” “No tuve suerte” “Qué le vamos a hacer”…

         Lucha.

         Lucha por todo lo que te lleve a ser quien crees que eres1, y cuando el cielo se torne oscuro, espera, regresa a ti mismo, a tu yo más profundo, y piensa que aún tienes tiempo.

         Y Pelea. Nunca dejes de pelear, porque quizás así logres ser quien tú quieres, y no quien te contaron que serías.


 1-    Benjamín Prado.

                                                      


jueves, 21 de marzo de 2013

Despierta

"Hasta que no hay conciencia no hay libertad"
(Sergio Fernández)

La libertad significa responsabilidad, 
por eso la mayoría de los seres humanos, la ignoran"
(George Bernal)
      

         Tus palabras a veces no llegan al alma de las cosas, porque a menudo pierdes el tiempo en ondear banderas, en contar desaires o en hacer trampa a tu cabeza. No seas más cobarde, ya basta. Di la verdad, incluso a ti mismo, hazte un favor: no te entretengas en pasatiempos absurdos que te revientan la mente y no te dejan ser tu, tienes tanto miedo que tienes miedo de ti, ¿no te das cuenta que es absurdo? Dejarás de existir y de ser respetable si sigues en tu jaula de cristal olvidándote del mundo y de tu esencia.

         Yo intento contarte todos los cuentos que no sabes, despertarte más allá de tu conciencia, mirar más allá de los muros que te impones para no pensar, para no saber, para no darte cuenta, para no ser responsable de tu vida, para tener siempre a alguien a quien echarle la culpa, para no tener voluntad, para no ser libre… En definitiva, para no ser tú. Precisamente a eso has venido a este mundo: a ser tú y nada más que tú. Y otra cosa, sencillamente no te sirve. 

TÚ decides.

jueves, 31 de enero de 2013

La rueda

                                                                       "Cuando quiero escribir me sale espuma"
                                                                                                                 César Vallejo.



Soy yo la que vuelve cada día,
a los sitios donde fue feliz,
soy yo la que desobedece a Sabina1
cada vez que vuelvo allí.

Soy yo la que se tapa los ojos
cuando no soy capaz de ver
las puestas de sol de esta ciudad
de cada ciudad a cada paso…

Soy yo la que vuela tan alto unas veces
que parece que nunca estuve aquí,
y a veces se come el suelo como si alguien
aplastara la cabeza contra él.

Tiendo a desaparecer algunas veces
bueno no, miento, creo que aparezco entonces
entre las líneas de un papel inacabado, en tu recuerdo,
en aquella canción de tren o en el humo,
del cigarro que fumé con aquel chico.

Y a veces vuelvo, y todos me reconocen
y saben quién soy, y entonces río, no paro de reírme
y ellos se ríen conmigo, bailan también,
como si el fin del mundo llegara hoy mismo,
como si no importara  más que un soplido la vida,
y es entonces, (solo entonces), cuando vivo.

Y sangro, a veces sangro, y mi sangre empaña
los papeles sin escribir, los cementerios desiertos,
las casas abandonadas, empaña tu conciencia
tu subconsciencia, tu sueño y tu vigilia,
empaña los pasos de los caminantes,
los sueños de los que aprendieron a volar;
yo les di alas, ellos me enseñaron a usarlas,
yo les di verdades en las que quedarse a dormir
ellos más de cien mentiras en las que creer mañana.

Y escribo, a veces escribo, y saco las tripas
y te las enseño sin que me lo pidas, pero vienes
siempre vienes y me lees, y me reconoces por dentro
y me fotografías el alma a través de mis palabras.
Y entonces gano. Aquí siempre gano.

Y a veces pierdo (O a veces eso creo),
y pataleo en el suelo cual niña consentida,
y doy cabida a la rabia, y me hago daño yo solita
(a veces nadie más me hace falta…)

Y solo a veces intento entenderme, y me entiendo,
entonces escucho mis silencios y los tuyos,
y distingo mil señales, y voy cerrando puertas
que ya no quiero que mires, y voy abriendo otras
y me doy cuenta que traen mejores paisajes,
y me enfado (otra vez me enfado conmigo)
¿Cómo pudiste ser tan absurda? Me repito,
¿Cómo pudiste? Una y otra vez, una y otra vez…

Y me perdono, por fin puedo perdonarme,
entonces crezco, más deprisa que antes,
y vuelvo a conocerme, y me gusto mas ahora,
(Esto ya me lo dijo alguien antes)
Y me encuentro en todas partes
después de perderme.
A veces me encuentran otros
antes de que yo me alcance,
y vuelvo a confiar en la gente
y me reconcilio con el mundo,
y me reconoce antes de escucharme,
porque es así, como yo me reconozco.

Y a veces canto, y tú me oyes
(Aunque casi nadie lo hace)
Y te escribo canciones, y me escondo,
porque no quiero que entres.
A veces canto, sí, y los pájaros me oyen,
y subo a la terraza como antes,
hacía años que no lo hacía
¿Ves? vuelvo a sentirme en otra parte,
(Y a desobedecer a Sabina).

A veces lloro, y entonces
veo llorar a mi gente por todas partes,
cuando yo lloro, mis ojos se quejan
y multiplican la pena, y se apagan las luces,
y no tienes soles con los que alumbrarme
porque lloras conmigo aunque yo no quiera,
y lloro de insomnio, de hastío, de tristeza,
lloro de frío, de rabia, de injusticia,
lloro con los ojos, con las manos, con la cabeza
lloro con el estómago, con el pecho, con las entrañas,
lloro con la garganta, con los brazos, por la boca…

Y entonces, (sólo entonces), me quedo vacía.

Y vuelvo a llenarme…





















1. "En Comala comprendí  que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver". ( Joaquín Sabina)  

martes, 8 de enero de 2013

(A tu dos de enero)

                                                                          "Y ahora cambiemos el mundo amigo, que tu ya has cambiado el mío" 
                                                                                                                                                                          -Ismael Serrano-


Este poema llega antes de tiempo,
-¿Por qué? - preguntarás - si todavía estoy contigo…-
Porque quería que naciera después de tu partida
pero es más rebelde que yo y se me adelantó al tiempo…

Si sonara por aquí tu guitarra más a menudo,
el mundo me dolería menos, esta ciudad rendiría cuentas
a los poetas que habitan en todas las ciudades,
y las calles me besarían la cara y el aire sería más amable…

Si tus poemas llegaran a toda esa gente
que se pierde la belleza de tus manos,
Crecerían las flores en las aceras
y las canciones vivirían en las palabras.

Tu, pequeño poeta, hecho de canciones y versos,
de rimas asonantes y de risas infantiles.
Tu, que me reconcilias con el mundo y con sus habitantes,
que traes cristales de bohemia1 y rosas en las cicatrices.
Tu, que pintas de azul el cielo cuando está lloviendo a mares,
que te vistes con sombrero y acústica en tus viajes.
Tu, que traes la primavera a esta ciudad en pleno invierno,
Y en verano traes la playa y la arena, la luna y el salitre.
Tu, que te sorprendes todavía como un niño pequeño,
que planeas huidas de vez en cuando, que avivas la llama
De la alegría, de la bondad, de la inteligencia y de la esperanza.
Tu, que eres tan pequeño como un acorde menor en mis manos,
que eres tan grande “como el abrazo del mundo y su paz”2
que escribes poemas a desconocidas antes de estudiar,
que escuchas a Luis Ramiro, que quieres conocer a Marwan.
Tu, que reivindicas la memoria como Ismael,
que tiendes la mano y tienes voluntad,
que lees mis libros y crees en las palabras,
que hiciste que Buenos Aires y Madrid al final se encontraran3
Tu, que tienes pájaros en la cabeza y un par de alas,
Que casi nunca tienes miedo, que rezas por no llorar.
Tu, “que le quitaste al verbo reñir la letra del medio”4
Que eres otro niño grande, que sueñas con la libertad.

Tu, que no dejas de crecer, que no te dejas contaminar.
que eres tan rebelde como una plaza enorme llena de gente,
que eres el futuro, y lo sabes, y no te quedas callado,
que alzas la voz, “y no te quedas inmóvil al borde del camino”5
Tu, que te indignaste conmigo y me echaste de menos
en las manifestaciones nocturnas en la plaza de tu barrio
que dormiste en la calle con la esperanza entre las manos,
Mientras me escribías poemas y elegías seguir vivo.
Tu, que sabes cuánto odio el silencio y me llenas de ruido,
que me mandas postales y escuchas “poemas en el tejado”6,
que construyes castillos de arena en mitad del asfalto,
que sueñas con conciertos nocturnos y guitarras eléctricas.

Tu, que aunque quieran apagar la luz tienes soles en los dedos7
Que te veo detrás del escenario en cada concierto…
Tú… acuérdate de vivir, de encender la luz,
Y de encontrar siempre el camino de regreso.



 730 días y contando..


1.       Joaquín Sabina.
2.       Fragilidad. Ismael Serrano.
3.       Relocos y recuerdos. Luis Ramiro.
4.       Otro niño grande. Marwan.
5.       Mario Benedetti.
6.       Luis Ramiro.
7.       Aquí hay una canción. Fran Fernández.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cosas que nunca debí escribir.

"Usted no necesita el permiso de nadie para ser exactamente quien quiere ser"
(Hayley)

Debes estar preparado para arder en tu propio fuego ¿cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?
-Así habló Zaratrusta-

          A veces me paro a pensar en tu forma de vivir, de entender la vida, (de sufrirla,) de bebértela, de saborearla; en tu forma de aprender, de enseñar, en tu forma de hablarme, de salvarme. Me has salvado tantas veces que pienso, que si no existieras, yo no hubiera encontrado razones suficientes para seguir en pie, no hubiera sido capaz de levantarme. Tengo en la memoria las palabras que me disparabas sin ninguna piedad, tu esfuerzo inagotable por abrirme los ojos y sacarme de mi pozo absurdo, (no había ni rastro de luz, ¿recuerdas?) del tiempo que me dedicaste a pesar de estar tan lejos, limpiándome las lágrimas, arañándome por dentro, haciéndome más daño para dejarme vacía de incertidumbre, intentando encender la luz cuando mis ojos solo veían cenizas, fantasmas en la almohada.

 Llevabas razón (amiga), todo se ha cumplido, acertaste en lo bueno y en lo malo. Cómo decirte (a ti que me entiendes) que ahora,  me toca cantar sola, (que estoy muerta de miedo) que nunca he estado aquí, que he tenido que irme para reencontrarme conmigo misma, que me había perdido desde hacía tanto tiempo…, que no había ni rastro de mi en aquel parque, donde me dijo “te quiero” por última vez, que no era yo la que después lloraba. Que yo ya no era, no estaba, que llevaba demasiado tiempo fuera de mí, intentando llenar los huecos vacíos desde fuera, sin pararme a mirar ni medio segundo dentro. Cedí mi tiempo hasta tal punto, de llegar a reconocerme en sus labios, en sus maneras, en su mundo, en su miseria… Me fui tan lejos (de mí) que dejé que entrara en mi sangre e invadiera todo lo que de mí se encontraba vacío, (a sabiendas que iba a equivocarme) y me hice yo igual de miserable; y me sentí acabar. Sentí el peligro tan cerca de mi pecho que el miedo se volvió algo físico. No sé si alguna vez has sentido algo igual, si te has visto tan abajo, tan incapaz de luchar, (por falta de fuerza, no de voluntad), tan incapaz de conseguir el equilibrio,  de volver a estar en pie; si alguna vez has sentido un dolor tan fuerte, tan intenso, tan inhumano, que has llegado a pensar que preferirías estar muerta a seguir sintiéndolo. No se…; lo que si se es que yo he tenido que sentir todo eso; he tenido que bajar al subsuelo, he tenido que perderme a mí misma, (y lo que es peor, intentar buscarme en la insensatez ajena), he tenido que verme en tierras extrañas, he tenido que soportar el dolor cada día (y cada noche, que es mucho más insoportable); he tenido que enfrentarme a mis demonios sabiendo que eran mucho más fuertes que yo, he tenido que cambiar mi presente después de darme cuenta, que no era capaz de soportarlo, he tenido que cambiar el rumbo sin poder evitar daños colaterales (y sin dejar de sentirme- injustamente- culpable). He tenido que bajarme del autobús que llevaba años paseándome por esta ciudad, sin llevarme a ninguna parte, despojarme de mis creencias, de mis certezas, para darme cuenta, de lo equivocada que estaba. He tenido que quedarme vacía, (he ansiado quedarme vacía) para volver a buscarme a mí misma, para empezar a llenarme de todo aquello que de verdad me forma; para empezar a buscar el “Yo” que Siddhartha también buscaba.

He tenido que sufrir la ignorancia, para darme cuenta de que (aunque sea mucho más fácil) no quiero vivir en ella. He decidido que quiero la paz por encima de todo, y que no dejaré que nada me enturbie el camino.

Sólo sé que ahora comienza lo que sin saberlo,  tanto tiempo he estado esperando. Sé que ha llegado el momento.

Que estoy despertando.



1-   

          (Gracias amiga, por enseñarme a diferenciar colores, porque estoy segura de que sin ti, no hubiera tenido ni la fuerza ni el sentido común de sacar la cabeza cuando me estaba ahogando; por darme cordura en estos últimos tiempos, en los que la locura y el desasosiego me ganaban la partida a diario, por entender mi cansancio y tener las palabras justas para llenarme de dignidad cada día. Gracias por salvarme. Yo no hubiera sido capaz – y lo sabes-.)                                    

lunes, 10 de septiembre de 2012

La trampa



Miedo a que vuelva a pasar, a que no pase más.
Miedo a volver a caer en la tentación,
Miedo a no poder librarnos del mal, a no querer.
Miedo a perder el control, a volver a pisar tierras extrañas
Miedo a mirar a los ojos de la gente, a la gente mala.
Miedo a volver a arriesgar, a volver a perder, a ser libre.
Miedo a volver a temblar, a que se vuelva a erizar la piel,
Miedo a tener que olvidarte después. A verte otra vez.
Miedo al qué dirán, a que no digan nada, a no encajar.
Miedo a ser distinta, a ser una más. Miedo a tener miedo.
Miedo a volver a creer, a tener certezas, miedo a dudar.
Miedo a dejar de escribir, a volver a escribirte,
Miedo a ese Dios tirano, que no existe pero mata a gente,
Miedo al diablo que está en todas partes.
Miedo a mirarme en tu espejo, a traicionarme,
Miedo a que me falten las fuerzas para empujarte.
Miedo a dejar esta ciudad, miedo a quedarme,
Miedo a que me venza el recuerdo; a levantarme.
Miedo a volver a empezar, a equivocarme.
Miedo…
Miedo…
Miedo…

^ I S A ^ 


                                  “El miedo es la trampa”
                                      Jose Luis Sampedro.