"... Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad".

(Javier Egea)

jueves, 12 de enero de 2017

Todo va a ir bien

- Todo irá bien-
Te decía con la cabeza en tu ombligo
mientras jugabas con mi pelo a ser rizo,
en miles de direcciones distintas.
-Todo irá bien- Te decía…
Pero yo soy tan distinta,
bien lo sabes amor, tu lo has visto:

Soy capaz de ahogarme 
en un vaso de agua corriente,
y ser la única superviviente
en mitad un mar enfurecido.

Amor créeme,
me imaginaba con otra gente,
despertándome cualquier tarde de domingo
con flores en el pelo
sin estas ganas de vencerme.

No te miento si te digo 
que me odio cuando escribo,
cuando hago canciones 
para los que ya se han ido,
cuando dejo de caminar 
sabiéndome consciente
de que esperar(te) 
es mi particular manera 
de ser cobarde.

Y  el  tiempo 
                       es 

                             tan 

                                    lento
que es capaz de asesinarme
cada fin de semana.

Será que últimamente 
me duelen los abrazos,
como si tuvieras en los brazos 
cristales rotos
                         en
                                    
                                 mil 

                                           pedazos.

y quisieras hacerme daño.

Me gustaría (te lo confieso),
no estar aquí, tan jodidamente perdida,
no echar de menos a mis amigos
y cambiar la dirección en la que miro 
cuando no me gusta lo que veo. 

También sabrás, amor, 
que donde yo voy nadie se queda, 
(Los he visto echar raíces
con calor de nido y agua suficiente
para seguir estando vivos).

Y yo no sé donde esconderme 
cuando todos 
                        se 
                                 han 
                                           ido,

cuando mi madre no me entiende 
y mi hermano no se da cuenta 
de cuánto le necesito.

A veces me pasa 
que ni la poesía más urgente
es capaz de salvarme de lo que nunca he sido,
o de lo que nunca 
fui
                                  
capaz
                                                
de
                                                         

ser.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Llegar a casa


"Ven a dormir conmigo:No haremos el amor, él nos hará"
 (Julio Cortázar)

"Ella me daba la mano y no hacía falta mas. 
Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. 
Mas que besarla, mas que acostarnos juntos, 
mas que ninguna otra cosa,
 ella me daba la mano 
y eso era amor", 

(Mario Benedetti)

-Si esta ciudad
se abre de piernas para mí -Le dije-
prometo no volver a ser jamás
una mujer triste-.

Y sucedió el invierno
ácido, frío, solitario;
calándome hasta el fondo
los dientes y los huesos.

A menudo despertaba asustada
abrazada a la nada, rodeada
de fantasmas invisibles que avanzaban
exiguos y cobardes hacia mi ventana.

Si me hubieras conocido entonces
no habrías sabido de mí.
(Los rotos no me dejaban ser
en ninguna parte).

-Si esta ciudad
se abre de piernas para mí -Le dije-
prometo no volver a ser jamás
una mujer triste-.

Y apareciste tú, con tu sonrisa de revista
tus cielos repletos de soles encontrados
mirándome como si supieras
que llegar a ti era llegar a casa.

Y llegaste tú, reconstruyendo
todas mis partes importantes
devolviéndome mis mundos azules
mis tesoros inmunes y libres.

He de confesarte que no soy la misma
desde aquella primera vez
en que decidiste no dormir para quedarte
besándome la espalda y el sexo,

sin cansarte, sin pararte, sin preguntarme...
Cada caricia, cada mirada, cada beso
iban cosiéndome y limpiándome la sangre
Me lo diste todo y lo agarré sin fondo

Y te miré con los ojos de un Dios justo:
Fui valiente por ti, más valiente
de lo que nunca he sabido ser por nadie.
Rendirme contigo al frente, fue cambiar el miedo

por la inevitable consecuencia de amarte,
a  ti que supiste verme desde el primer instante
que me devolviste los besos y el brillo
en los ojos y en la piel.

Y  Madrid… Amor mío…,
Se merecía un amor como éste.

Se merecía un amor 
como el nuestro.

miércoles, 14 de octubre de 2015

La piel rota

Tengo la piel 
en el lado opuesto de tu saliva,
el sexo en un suelo mojado
donde no hay salida,
donde no estás.

Mi memoria tiende a caerse,
como hojas que no pesan
que se secan en un otoño cualquiera,
como este.

El viento no sopla a favor
pero tampoco lo hace en contra,
ha dejado de soplar sin mas,
escondiendo su silbido melódico
en un lugar que no reconozco
que intuyo lejos de éste,
el mismo que  ya no siento mío,
(creo que ya no es de nadie).

Mis alas sangran
como animales salvajes
que pelean en la noche
y amanecen en un lugar extraño
heridos y muertos de frío.

Mis alas, maltratadas
me preguntan:

Dónde iremos a parar
ahora que nadie nos espera.

Quién será capaz 
de levantarnos del fondo,
de devolvernos las balas, 
el vértigo y las ganas de echar a volar.

Quién vendrá esta vez
con la valía de convencernos
de que podemos hacerlo
una y otra vez 
quizá mas...

Quién nos dirá que si,
abriendo los brazos como un niño
que vuelve a casa después del colegio,
hambriento de besos y de libertad.

Quién va a salvarnos ahora,
que sentimos que lo que hacemos
no nos basta.

Y yo, cansada del tedio
de la incertidumbre y de la tristeza
me pregunto:

Dónde están mis alas,
ahora que mis propios pasos
me han quebrado los pies
y me han cerrado la boca.








jueves, 1 de octubre de 2015

Raros

Amo a aquellos
a los que casi todos
llaman raros,

porque me permiten respirar
en este mundo de normales.

Tengo nostalgia
de valientes,
de insensatos,

de gente corriente
sin miedo a los abrazos,

de labios imborrables
que de vez en cuando
digan la verdad.

jueves, 6 de agosto de 2015

La vida por delante



Las cosas siguen
sin ser lo que parecen
y créeme:
yo solo quiero verte cantar.

Cada salto que dimos
lo dimos de verdad
y con eso me basta.

Puede que alguna chica
alguna vez,
en algún lugar
te recuerde a mí,

quizá te mire con mis ojos
justo después de besarte,
o te pida que le acaricies el pelo
algún día de lluvia, vencida.

Y en ese instante
espero que sonrías,
y recuerdes
que cada salto que dimos
lo dimos de verdad,
y con eso te baste.

No será como  tú quieras;
pero espero que puedas cantar,
incluso cuando tengas
ganas de llorar.

No será como yo quiera
pero vivo despierta,
alerta,
porque lo único importante
es la vida,
Supongo que a estas alturas
ya te habrás dado cuenta.

Por eso canta,
no dejes de cantar
que yo sigo en la azotea
escuchándote
y a veces aunque no lo sepas
canto contigo,
y estoy en paz.

Y lo único que importa entonces,
es la vida.




martes, 13 de enero de 2015

Camino de vuelta

         "Volver a uno mismo es el único camino de vuelta"
(Isa Vic)


(…)    Como la palabra "siempre" que solo existe en la mente de quien piensa que el deseo puede cambiar la manera en que gira el mundo, nada es más efímero que la piel, que los ojos que se encuentran con su propio espejo, que las manos que buscan en la espalda de quienes aman, un bálsamo de plomo con terciopelo arraigado, perfecto para ser acariciado.

No saldrás vivo de allí, morirás de tanta luz y después, solo serás capaz de ver en la oscuridad; como quien sale a la calle tras una batalla recién ganada donde todos los demás han muerto, y la paz es un dulce recuerdo de las noches de verano en tu barrio, cuando eras niño; un recuerdo que viene a verte a esa hora canalla en que la almohada juega contigo al porvenir y te hace creer que ahora solo queda por delante una carretera infinita de la que no logras ver el final, repleta de cadáveres. Cadáveres entre los que sueles ver tu cuerpo, más joven, mas terso… pero muerto, donde el niño que fuiste viene a por ti con su grito atormentado de quien se siente abandonado; donde el joven que fuiste, (aquel que abrió tanto los ojos que se quedó ciego), sigue ahí intentando volver atrás, sabiendo que el pasado solo es un río que no vuelve, un río en el que no te vas a volver a bañar jamás porque el agua ya ha cambiado, y el futuro es apenas un flash en la retina, un abismo que cruje los huesos de quienes piensan demasiado en él, o quizás sea el único lugar donde puedas encontrar a ese tipo, al tipo que siempre quisiste ser.


Todo es posible.

Depende de los ojos con que decidas mirar.

(Gracias por las alas)

viernes, 5 de diciembre de 2014

Mas adentro

                                                                                         


Es demasiado tarde para tener miedo, perdona las horas pero no puedo dormir, no quiero. Quiero gritar hasta quedarme completamente vacía, hasta que no pueda más, hasta que la garganta  me sangre y los párpados se me cierren de puro agotamiento. Me hierve la sangre en las venas; estoy tan llena de vida que a veces me siento inalcanzable; como si de un solo salto pudiera subir al cielo y bajar a la vez; como si pudieras decirme "si" a todas horas  y yo fuera capaz de corresponderte.

 No quiero que me hables, dudo que me interese cualquier cosa que me puedas decir en este preciso instante. Solo quiero cerrar los ojos y sentir. Sentir cómo tus manos me recorren entera, quiero que lo hagas como si nadie nos estuviera esperando fuera, como si los relojes se hubieran parado, o mejor… como si nunca los hubieran inventado. Quiero que por unos instantes, pienses que la vida es esto y te des por entero, que la pongas en juego, que pelees conmigo hasta ver quién es capaz de besar más adentro, como si quisiéramos quedarnos con una parte del otro en la lengua, en la piel, en el sexo…, y que me ganes. Quiero que me erices cada centímetro de piel hasta que duela, y que te des cuenta, que lo sientas, que bombees tanta sangre que pienses que se te va a partir la piel; quiero sudarte hasta que no puedas más, hasta que me supliques que pare, quiero que nuestro amor y su guerra sean tan intensos… que corrernos a la vez sea lo de menos.  

Quiero planear todas las huidas que nos faltan, que vayamos a saltar como locos sobre los charcos del parque después de una gran tormenta, y empaparnos; calarnos hasta los huesos y terminar abrazados para no morirnos de frío. Quiero trasnochar cada día y levantarme temprano para desayunar contigo. Quiero que me mires cuando me cuelgo la eléctrica  y que te mueras de ganas, y que pienses que no puedes esperar…

  Quiero llevarte a mi ciudad favorita, que me cojas de la mano atravesando Plaza Nueva mientras muerdes mi gofre de chocolate y le sacas la lengua a los niños de los hippies que venden pulseras de cuero y poemas. Quiero hacerte llorar de risa, tirarme contigo al césped de aquel parque repleto de patos que parecen sonreír a la gente que les echan migas de pan, mientras el sol del mediodía nos quita la ropa y el miedo. Y solo levantarnos de allí para ir a tomar un café sobre uno de esos pianos de La bohemia, y hablarte de todo lo que ese lugar inspira…Y  beber;  beber hasta que no sepamos andar aquella cerveza helada que sirve el camarero más guapo de la ciudad.

Quiero que vengas, que me elijas, que te quedes a mi lado porque llevabas buscándome toda tu vida, porque sientas que por fin has llegado. Quiero que cuentes a tus amigos que vuelves a sentirte vivo, como el niño que fuiste cuando tirabas piedras a los tejados más altos de tu barrio y siempre llegabas, y siempre eras capaz…  Quiero que cuando me hables lo hagas como si lo que me fueras a decir no lo hubieras dicho nunca, quiero que cada vez sea la primera y que tengas la capacidad de hacer magia: de reinventarte. Quiero que no entiendas nada de lo que te escribo, y que me releas tantas veces que sueñes con encontrar las respuestas a todas mis preguntas. Y que no lo consigas nunca.


Quiero que destruyas tu armadura, que vengas tal y como eres, tan desnudo y tan indómito que el mundo entero abra paso al verte llegar.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

No seré yo


No seré yo
quien te pise los pies cuando bailes,
quien te haga cosquillas en el suelo,
quien te diga “vístete” cuando llegues tarde.

No seré yo quien guarde tu lado de la cama
cuando llegues cansado del trabajo,
quien juegue a dibujar constelaciones,
uniendo cada lunar de tu espalda
en las siestas de verano.
No seré yo quien se ría contigo
con las ansias de un niño
como cuando tú te reías conmigo.

No seré yo quien meta tu cabeza en su jersey
cuando no entiendas nada,
cuando sientas que el mundo se derrumba
y te mueras por volver. Y te mueras…
por volver a casa.

No seré yo tu olor a primavera,
tu “te quiero de papel”
tu “”te echaré de menos”
en mitad del aeropuerto…
No.
No seré yo
tus ganas constantes de volver.
tú mes de abril,
tu quince de mayo.
tu plaza gigante repleta de gente.

Nadie va a abrazarte
como yo te abrazaba:
quedándose en tus brazos después,
como si fuera para siempre…
Diciéndote “apriétame más”,
“apriétame…”

Nadie va a recordar tu voz así:
Habitándote.
Nadie va a mirarte con mis ojos:
Cegándose.

Nadie va a hablarte de William Wallace,
de la revolución que nadie hizo,
de los hombres que aún buscan a la Maga
en los cafés del puerto;
nadie va a hablarte de los amarillos*
de los ojos de agua, de los poemas
que se escribieron en una estación de tren,
de aquel cantautor medio loco
que llora en mitad de sus conciertos
con la guitarra sangrándole en las manos
y el firmamento entero temblándole
en los ojos.

Nadie va a decirte todas las cosas
que yo nunca te dije.
Todas las cosas que ya nunca te diré.
Aunque no lo sepas,
Aunque te de igual.

Como por ejemplo
que te odio.

Que te odio tanto
que a veces pienso
que todavía te quiero.



* Los amarillos: habitantes de "El mundo amarillo" de Albert Espinosa; libro que me convenció de que       creer es crear, al fin y al cabo tan solo están a una letra de distancia.